El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid y el Mauritshuis de La Haya han puesto en marcha un intercambio simultáneo de 25 obras destacadas de sus colecciones permanentes, fruto de un acuerdo de colaboración entre ambas instituciones. La muestra madrileña, titulada Mauritshuis ♥ Thyssen-Bornemisza. Obras maestras de La Haya, puede visitarse desde el 9 de octubre de 2026 hasta el 10 de enero de 2027 en las nuevas salas clásicas del museo, un espacio expositivo de nueva creación próximo a las salas ya dedicadas a la pintura neerlandesa. La exposición está comisariada por Mar Borobia y Dolores Delgado.
El conjunto reúne obras maestras neerlandesas y flamencas del siglo XVII, entre ellas Vista de Delft (hacia 1660-1661), de Johannes Vermeer, una de las pinturas más célebres de la colección del Mauritshuis. El préstamo permite ofrecer en Madrid una visión más completa de esa fecunda centuria del arte neerlandés, en diálogo con los fondos que el propio Thyssen-Bornemisza conserva de la misma escuela.
El vínculo entre ambas instituciones tiene raíces familiares: la colección Thyssen-Bornemisza mantiene una relación histórica con los Países Bajos que se remonta a Heinrich Thyssen-Bornemisza, quien se trasladó a La Haya después de 1919, y que continuó con las adquisiciones de pintura neerlandesa del siglo XVII realizadas por su hijo Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza durante la década de 1950.
Las obras expuestas, fechadas aproximadamente entre 1615 y 1705, se distribuyen en tres ámbitos temáticos. El primero reúne bodegones y pintura de género, con piezas de Gerard ter Borch, Pieter de Hooch, Jan Steen y Adriaen Coorte. El segundo está dedicado a paisajes y composiciones figurativas, con obras de Pieter Saenredam, Rembrandt van Rijn, Frans Hals, Jacob van Ruisdael y Hendrick Avercamp. El tercer y último espacio otorga un lugar destacado a El Jardín del Edén y la caída de Adán y Eva, obra conjunta de Jan Brueghel el Viejo y Pedro Pablo Rubens, junto a la mencionada Vista de Delft de Vermeer.
Entre las piezas de la muestra destaca también «Tronie» de un hombre con una gorra con plumas, de Rembrandt van Rijn, así como Madre peinando a su hijo o Buscando piojos, de Gerard ter Borch, y Bodegón con fresas silvestres, de Adriaen Coorte, fechado en 1705.
La colaboración entre ambos museos incluye además un proyecto editorial: un libro que reúne a diez escritores españoles y diez neerlandeses, cada uno de los cuales ha escrito un relato inspirado en una de las obras intercambiadas en torno al tema del amor. Con motivo de esta publicación está prevista una jornada literaria el 21 de noviembre de 2026 con la participación de varios de los autores.
La exposición madrileña tiene su reflejo en los Países Bajos: bajo el título Thyssen-Bornemisza ♥ Mauritshuis. Obras maestras de Madrid, el Mauritshuis presenta del 15 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027 un conjunto de 25 obras europeas procedentes de la colección Thyssen, muchas de ellas raramente mostradas en los Países Bajos.
La muestra de Madrid cuenta con el apoyo de la Fundación Mutua Madrileña, Mastercard y la Comunidad de Madrid, mientras que la presentación neerlandesa ha recibido el respaldo de diversas fundaciones y empresas de los Países Bajos. La entrada general al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza tiene un precio de 14 euros, con acceso gratuito los lunes de Mastercard, de doce a cuatro de la tarde.
Entre las obras que completan el recorrido figura también La joven madre, pintada en 1658 por Gerrit Dou, discípulo de Rembrandt y uno de los grandes representantes de la pintura de género neerlandesa del siglo XVII, cuya factura minuciosa y su gusto por las escenas domésticas sirven de contrapunto a los bodegones y paisajes que dialogan en las nuevas salas clásicas del museo madrileño.
El intercambio entre el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y el Mauritshuis se suma así a una larga tradición de colaboraciones internacionales entre ambas pinacotecas en torno a la pintura neerlandesa del Siglo de Oro, un periodo que ocupa un lugar central en la colección permanente del museo madrileño desde su apertura al público en 1992.