El Museo Nacional de Artes Decorativas dedica diciembre a una celebración luminosa que combina tradición, contemporaneidad y participación pública. Bajo el hilo conductor de la luz —un símbolo ancestral asociado al solsticio y a la llegada de la Navidad— el museo articula una programación que enlaza historia material, arte actual y prácticas comunitarias.
El punto de partida es un objeto clave de la colección, un candelabro de alpaca diseñado por Carl H. J. Schmitz en 1931, que abre esta lectura estacional sobre cómo iluminamos, física y culturalmente, nuestras vidas. Desde ahí, el MNAD despliega una agenda en la que conviven propuestas expositivas, visitas, talleres y acciones colaborativas.
La exposición “Con luz propia” reformula el tradicional nacimiento napolitano mediante una puesta en escena de Juan Sanz que intensifica el papel de la iluminación como recurso narrativo, llevando la mirada más allá de las figuras centrales hacia una constelación de piezas poco conocidas que cobran vida bajo un dispositivo contemporáneo. A ello se suma el proyecto de Patricia Esquivias, centrado en las conexiones transnacionales del bordado de Fez y sus resonancias en Caleruela, que permite interrogar la movilidad cultural de los tejidos como portadores de identidades híbridas. En paralelo, la gran muestra de Pablo Reinoso, “La vida se mueve”, continúa activando la arquitectura del museo a través de obras que expanden la función de los objetos y convierten la línea en materia viva, prolongación espacial y gesto. En este mismo espíritu de diálogo entre historia y presente se sitúa la intervención de BIENALSUR, que propone leer la colección desde lógicas de juego y desplazamiento cortazarianas, invitando al visitante a reconfigurar su recorrido habitual.
La luz se convierte también en motor de las actividades para familias, jóvenes y adultos: talleres de acuarela que buscan “capturar el otoño”, sesiones de creación de postales bordadas para el nuevo año, visitas dedicadas a la conservación preventiva, cuentacuentos navideños y acciones específicas sobre la inclusión, como la mesa de diálogo del programa Museo Diverso, que reflexiona sobre los derechos culturales y el papel de las instituciones en la construcción de comunidades más accesibles.
El mes incluye además un concierto de David Martínez que recupera la guitarra como “radio sin pilas”, un Inside Out dedicado a los juguetes de la colección y varias jornadas extraordinarias de apertura durante la Navidad, ampliando la posibilidad de participar en las propuestas del museo.
Con este conjunto de iniciativas, el MNAD reivindica la luz no sólo como motivo iconográfico o atmosférico, sino como metáfora de conocimiento, encuentro y cuidado. Diciembre se convierte así en un laboratorio de experiencias donde lo patrimonial, lo festivo y lo educativo confluyen para activar una mirada renovada sobre un museo que, como su propio lema sugiere, quiere acompañar al público allí donde se necesite claridad.