¿Es el coleccionismo una forma de autobiografía o un intento de ordenar el caos del siglo XX? Esta interrogante cobra plena vigencia ante el anuncio de Christie’s, que presentará durante su próxima «Marquee Week» de marzo en Londres una de las colecciones europeas más reflexivas y perspicaces que han aparecido en el mercado en los últimos años: Modern Visionaries – The Roger and Josette Vanthournout Collection. Con una estimación global en torno a los 40 millones de libras, esta venta no es solo una dispersión de activos, sino el testimonio de seis décadas de una pasión compartida que abarca casi 150 años de creación artística.
Desde la redacción de Arte.news, observamos con fascinación la génesis de este acervo. Roger Vanthournout, diseñador y fundador de una exitosa empresa de muebles, y su esposa Josette, pintora con un refinado sentido del color, encarnaron la tradición belga de mirar hacia el exterior, convirtiendo su hogar en Flandes en un Gesamtkunstwerk donde la arquitectura, el diseño y el arte coexistían en un diálogo constante. Su colección traza una narrativa dinámica que transita desde el simbolismo y el expresionismo belga hasta el surrealismo y la vanguardia de posguerra, reflejando ese espíritu de encrucijada cultural que definió a la región en los siglos XV y XVI.

Estimate: £1,500,000-2,500,000
El corazón de la subasta, que se dividirá en tres sesiones entre febrero y marzo de 2026, late con fuerza en su núcleo surrealista y moderno. Destaca Seestück (1921) de Max Ernst, una obra fundamental estimada entre 1,5 y 2,5 millones de libras, que captura el momento en que el artista traducía la poesía de sus collages dadaístas al óleo, creando una «topografía de la mente» que influiría profundamente en generaciones posteriores. En diálogo con Ernst, encontramos dos piezas excepcionales de René Magritte, entre ellas La plaine de l’air (1940), valorada entre 3,5 y 5,5 millones de libras; una pintura que, a través de su inquietante motivo del árbol-hoja, canaliza sutilmente la tensión sofocante de una Europa que comenzaba a ser engullida por la Segunda Guerra Mundial.
La profundidad psicológica de la colección se reafirma con Nu debout et femmes assises (1939) de Pablo Picasso. Pintada en Royan tras la invasión de Polonia, esta obra utiliza una paleta apagada, casi de Guernica, para presentar a Dora Maar en un desdoblamiento que evoca la fractura emocional de aquellos tiempos inciertos. Pero los Vanthournout no se limitaron a la pintura; la escultura formó un pilar central de su visión. El Goslar Warrior (1973-74) de Henry Moore, estimado entre 3,5 y 5,5 millones de libras, representa la culminación vulnerable y conmovedora del tema del guerrero caído, mientras que piezas de Lynn Chadwick y Barry Flanagan subrayan la fascinación de la pareja por la interacción entre forma y espacio.

Nu debout et femme s assises, 1939. Estimate: £3,000,000-5,000,000

L’adorateur de l’acrobate , 1924
Estimate: £300,000-500,000

Infinity Nets, 1960
Estimate: £2,000,000-3,000,000
La mirada de los coleccionistas también supo captar la radicalidad de la posguerra. La presencia de Infinity Nets (1960) de Yayoi Kusama, una rara tela temprana creada poco después de su llegada a Nueva York, y el Concetto spaziale, Attese (1964) de Lucio Fontana, dialogan con la serenidad meditativa de Untitled #17 (1996) de Agnes Martin, evidenciando una transición desde la ansiedad moderna hacia la pureza minimalista. Antes de su venta en Londres, esta constelación de obras maestras podrá verse en Bruselas, Hong Kong, Nueva York y París, ofreciendo al público global una última oportunidad para apreciar la coherencia de una visión que supo encontrar armonía en la diversidad.