Salvador Dalí, El destete del mueble-alimento, 1934, obra incluida en la exposición El universo freudiano de Dalí del Museo Thyssen-Bornemisza

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta «El universo freudiano de Dalí»

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza inaugura en Madrid «El universo freudiano de Dalí», una exposición que podrá visitarse del 20 de octubre de 2026 al 24 de enero de 2027 y que propone una relectura completa de la trayectoria de Salvador Dalí (1904-1989) a través de su relación, casi obsesiva, con los escritos de Sigmund Freud (1856-1939).

Según ha informado la institución madrileña, el vínculo entre el pintor catalán y el padre del psicoanálisis constituye una de las claves fundamentales que articulan la poética visual de Dalí. Las circunstancias que rodearon su infancia y adolescencia, marcadas por una educación familiar compleja, crearon un terreno propicio para este interés, que terminó convirtiéndose en una auténtica obsesión personal y creativa. Ese vínculo culminó en un episodio decisivo: el encuentro entre ambos en Londres en 1938, cuando Dalí, admirador declarado de la obra freudiana, logró finalmente conocer en persona al autor de La interpretación de los sueños.

La muestra, comisariada por Jaime Brihuega, recorre toda la biografía del artista nacido en Figueres: desde el complejo universo familiar patente en sus primeros años hasta sus creaciones más tardías, con el objetivo de mostrar cómo la huella freudiana impregnó tanto su vida como su obra. El proyecto cuenta con la colaboración de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, y con el patrocinio de Natixis Corporate Investment Banking.

«El universo freudiano de Dalí» reúne aproximadamente 130 obras —entre cuadros, dibujos, esculturas y vídeos— procedentes de museos e instituciones de Europa y Norteamérica. El conjunto se organiza en seis secciones cronológicas, cada una centrada en un capítulo decisivo de la biografía daliniana, lo que permite al visitante seguir la evolución del pintor desde sus primeras inquietudes psicológicas hasta la plena madurez de su lenguaje surrealista.

Entre las piezas que ilustran el diálogo entre Dalí y el pensamiento freudiano destaca El destete del mueble-alimento (1934), procedente de la colección del Dalí Museum de San Petersburgo, Florida (Estados Unidos), donada por A. Reynolds y Eleanor Morse. La obra, una de las imágenes elegidas por el Thyssen-Bornemisza para presentar la muestra, condensa buena parte de las obsesiones del pintor: el mueble que se convierte en cuerpo, el alimento como metáfora del deseo y la infancia como territorio psíquico al que Dalí regresó una y otra vez a lo largo de su carrera.

La relación entre surrealismo y psicoanálisis fue, de hecho, uno de los motores intelectuales del movimiento encabezado por André Breton en el París de los años veinte y treinta, que encontró en las teorías freudianas sobre el inconsciente, los sueños y los mecanismos de represión una fuente inagotable de imágenes y procedimientos creativos. Dalí llevó ese interés más lejos que la mayoría de sus compañeros de generación, incorporando a su método de trabajo —el célebre «método paranoico-crítico»— una lectura personal y muy libre de las ideas freudianas, que utilizó como herramienta para generar visiones dobles, cuerpos deformados y paisajes oníricos reconocibles en toda su producción posterior.

El Museo Thyssen-Bornemisza, situado en el Paseo del Prado de Madrid, forma junto al Museo del Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía el llamado «Paseo del Arte» de la capital española. Su colección permanente, reunida en origen por el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y ampliada después por su esposa Carmen Thyssen-Bornemisza, recorre la historia de la pintura europea desde el siglo XIII hasta el siglo XX, y el museo combina habitualmente ese fondo estable con exposiciones temporales dedicadas a figuras centrales del arte moderno y contemporáneo, como es el caso de esta nueva muestra dedicada a Dalí.

Con «El universo freudiano de Dalí», la institución madrileña invita al público a revisar la figura de uno de los artistas españoles más reconocidos internacionalmente desde una perspectiva poco habitual: no la del genio excéntrico y mediático en que Dalí se convirtió en sus últimas décadas de vida, sino la del creador que, desde muy joven, buscó en las teorías sobre la mente humana una vía para explicar —y explotar artísticamente— sus propios miedos, deseos y fantasías.