Josep Tornero. “Gods, animals and Death” .

Josep Tornero. “Gods, animals and Death” .

La obra:

“Gods, animals and Death” empieza por ser un proyecto de investigación sobre lo dionisíaco en el arte del Barroco. En su gestación, y desde la mirada, lo dionisíaco acontece en varias de sus formas y valores. La metamorfosis, los retornos, la experiencia fantasmal de la mirada. Toda apariencia parece moverse, colapsarse y crecer en otra parte.

Es el hecho de organizar la mirada la que nos lleva, en principio, a la unión entre la vida y la muerte. Su permanencia en cuanto a imagen revela su regeneración en un estadio-otro. Abierto a interpretaciones y revisiones. La imagen escapa y se revela, se vuelve plástica, y la historia deviene en un retorno dionisíaco, donde cada imagen vuelve a abrirse paso.

La imagen abierta es la negación de una historia lineal de las imágenes. El proyecto trata de incorporar esas imágenes a la revisión actual realizada por el artista, no para apropiárselas, sino para que puedan ser revisadas, nuevamente valoradas e incorporadas a la memoria colectiva de muy diversas maneras.

El autor:

Josep Tornero (Valencia, 1973)

Con una formación artística obtenida en la Facultad de Sant Carles de Valencia (2004), en 2008 cambia su residencia a Murcia, donde cursa el Máster de Producción y Gestión Artística. Su producción artística ha sido visible en numerosas exposiciones colectivas e individuales, generando proyectos para galerías y centros artísticos.

Las imágenes que construye no ocultan cierto rigor y fascinación hacia la representación, acercándose de una manera lenta y reflexiva al diálogo establecido con el referente. Tomar un cuerpo, un rostro o un objeto, en su trabajo deviene en aproximación a lo que la práctica artística nos invoca: volver a mirar, volver a ver, en ese oficio de hacer visible la inquietante extrañeza que nos empuja a construir una nueva imagen, una nueva obra, una nueva experiencia con la que relacionarnos.

La categoría de lo dionisíaco, que Tornero toma como eje conceptual de este proyecto, remite a la antigua divinidad griega Dioniso, asociada al éxtasis, la metamorfosis y la disolución de los límites entre lo humano y lo animal, y popularizada en la estética moderna sobre todo a partir de la lectura que Friedrich Nietzsche hizo de ella en El nacimiento de la tragedia, donde la opuso al principio «apolíneo» del orden y la forma. Aplicada a la pintura barroca, esa lectura dionisíaca permite a Tornero rastrear en las grandes composiciones religiosas y mitológicas del Barroco europeo —con su gusto por el claroscuro, el movimiento violento de los cuerpos y la representación de metamorfosis y éxtasis— un sustrato de energía pagana y descontrolada que convive, no siempre pacíficamente, con el orden doctrinal católico que en teoría debía regir esas mismas imágenes.

El itinerario formativo de Josep Tornero, entre la Facultad de Bellas Artes de Sant Carles en Valencia y su posterior instalación en Murcia, es representativo de una generación de artistas del Levante español que, formados en las dos grandes escuelas de bellas artes de la región, han desarrollado carreras itinerantes entre distintas ciudades y espacios expositivos de mediana escala, sin depender de un único circuito galerístico o institucional. Su método de trabajo, basado en la revisión pausada de imágenes ya existentes —religiosas, mitológicas, barrocas— antes que en la invención de motivos completamente nuevos, conecta con una corriente amplia del arte contemporáneo español interesada en la reactivación crítica de la memoria visual heredada.