
El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha inaugurado hoy, jueves día 27 de octubre, en el Museo de América, la exposición ‘Así me siento. Posturas, objetos y significados del descanso en América’, una muestra que indaga, desde una perspectiva antropológica, sobre las distintas formas históricas de sentarse en el continente americano y el mobiliario asociado a ellas.
A través de piezas que recorren el amplio espacio geográfico americano, en un arco de tiempo que abarca desde seis siglos antes de Cristo hasta el siglo XX, esta exposición informa, no solo de los usos y costumbres culturales del hecho cotidiano de sentarse, sino también sobre las implicaciones sociales que conllevan: ¿Se sientan de igual forma hombres y mujeres? ¿Cómo se marcan las diferencias de estatus en la forma de sentarse? ¿Hay sillas que sirven para comunicarse con el mundo espiritual?
Un Área interactiva
Esta exposición pretende también acercar el mueble al visitante. Para ello, en una sección de la sala de exposiciones, uno podrá ponerse en la piel de “los otros”, para probar cómo se sentaban los chamanes sobre un pequeño banco de madera a fin de entrar en comunicación con el mundo espiritual, o qué cómodos nos resultan los reposacabezas o reposanucas, las almohadas de cerámica y madera prehispánicas. Y para los que buscan la comodidad, también podrán descansar en una hamaca, un mueble de origen americano plenamente incorporado ya en la cultura occidental. Esta exposición es un viaje a la comprensión y el entendimiento de las posturas corporales, los gestos, los muebles y en definitiva el ser humano.
El Museo de América, fundado en 1941 y situado en Madrid junto a la Ciudad Universitaria, es la única institución museística española dedicada íntegramente a la conservación y estudio del patrimonio arqueológico, etnográfico y artístico del continente americano, desde las culturas precolombinas hasta la época colonial y contemporánea. Sus fondos, reunidos a partir de colecciones reales, expediciones científicas y donaciones acumuladas desde el siglo XVI, convierten al museo en un archivo material privilegiado para exposiciones temáticas como esta, capaces de poner en diálogo objetos de procedencias tan distintas como los Andes, Mesoamérica o el Caribe en torno a un gesto tan universal y a la vez tan codificado culturalmente como el de sentarse.
El propio banco chamánico, mencionado como una de las piezas destacadas del área interactiva, remite a una tradición extendida en numerosas culturas amerindias según la cual determinados asientos bajos y tallados no cumplían una función meramente utilitaria, sino que actuaban como soporte ritual: al sentarse sobre ellos, el chamán se situaba simbólicamente en un punto intermedio entre el mundo humano y el mundo espiritual, en el trance que le permitía actuar como intermediario. Esa dimensión simbólica del asiento, presente también en los reposacabezas cerámicos y en otros objetos de la muestra, es lo que convierte a Así me siento en algo más que una exposición de mobiliario histórico: una reflexión, apoyada en la cultura material, sobre cómo cada sociedad codifica el cuerpo, la jerarquía y lo sagrado a través de gestos tan cotidianos como el de tomar asiento.