
La nueva Obra Invitada del Museo del Romanticismo es el corsé que salvó la vida de Isabel II en el atentado del cura Merino.
Cedido por el Museo Arqueológico Nacional, podrá contemplarse desde el 29 de noviembre de 2016 hasta el 26 de marzo de 2017.
El Museo del Romanticismo despide el año con una nueva edición de la Obra Invitada. En esta ocasión, se expone un corsé que perteneció a Isabel II, monarca romántica por excelencia y también una de las más polémicas de la historia de España.
Es la primera vez que este corsé se muestra al público, brindando una oportunidad inédita de aproximarse al siglo XIX, uno de los momentos más convulsos de la historia española, y dialogando con las colecciones del Museo del Romanticismo, dedicado a esta época de importantes transformaciones sociales.
El corsé muestra en el costado el corte ensangrentado del estilete que clavó a la reina el cura Merino, quien fracasó en su intento gracias a que la ballenas del corsé – realizadas con las barbas del animal del que toman el nombre y tan duras como flexibles – frenaron el cuchillo.
Este atentado contra Isabel II tuvo lugar el 2 de febrero de 1852. La reina salía del Palacio Real camino de la basílica de Nuestra Señora de Atocha para dar gracias por el feliz alumbramiento de la infanta Isabel de Borbón, cuando el cura Martín Merino se acercó a ella, simulando entregar unos documentos, a la vez que asestaba una cuchillada con un puñal.
El autor fue detenido inmediatamente, y tras un juicio sumario, condenado a muerte por garrote vil. La noticia del atentado fue inmediatamente transmitida por Madrid, y todas las embajadas mandaron misivas que confirmaban que la reina solo estaba herida.
La reina donó los vestidos que llevaba el día del atentado a la Virgen de Atocha, pero el corsé permaneció guardado casi treinta años en el Palacio Real de Madrid, considerado una reliquia al haber salvado la vida de Isabel II.
Fue donado al Museo Arqueológico Nacional en 1871 por el rey Amadeo de Saboya. La iniciativa la Obra Invitada comenzó su andadura en 2012 con la intención de contextualizar las obras de su colección y mostrar al público piezas procedentes de otros museos o de colecciones habitualmente no expuestas al público.
Hasta el momento se ha podido contemplar, dentro de este programa, el retrato de Eugenia de Montijo de Franz Xaver Winterhalter, cedido por la Fundación Casa de Alba; el retrato de Gustavo Adolfo Bécquer realizado por su hermano, Valeriano Domínguez Bécquer, procedente del Museo de Bellas Artes de Sevilla; un espectacular collar de esmeraldas prestado por el Museo Nacional de Artes Decorativas; o el exquisito retrato que Federico de Madrazo hizo a sus hijos, perteneciente a la Colección Madrazo de la Comunidad de Madrid.
Isabel II (Madrid, 1830 – París, 1904) reinó en España entre 1833 y 1868, un periodo especialmente convulso marcado por guerras civiles carlistas, pronunciamientos militares y una intensa inestabilidad política que terminaría con su destronamiento en la Revolución de 1868 y su exilio a Francia. El atentado del cura Martín Merino en 1852 constituye uno de los episodios más recordados de su reinado, no solo por lo dramático del suceso sino porque el objeto que salvó su vida, este mismo corsé, pasó a formar parte del imaginario romántico decimonónico como reliquia casi providencial de la monarquía.
El Museo del Romanticismo, instalado en un palacete madrileño del siglo XVIII y dedicado a recrear la vida cotidiana y la cultura material de la burguesía y la aristocracia española durante el Romanticismo, ha convertido su programa de Obra Invitada en una de las fórmulas más eficaces para renovar periódicamente su discurso expositivo sin necesidad de ampliar su colección permanente, apoyándose en préstamos de instituciones como el Museo Arqueológico Nacional, el Museo de Bellas Artes de Sevilla o la Fundación Casa de Alba. La elección de un objeto tan singular como un corsé ensangrentado, antes que una pintura o un documento convencional, permite además al museo abordar la historia política del siglo XIX desde la cultura material y el objeto cotidiano, una perspectiva museográfica que ha ganado peso en las últimas décadas frente al relato exclusivamente centrado en grandes obras de arte.