¿Es el arte un espejo de la historia o un escudo contra ella? Esta pregunta resuena con fuerza al adentrarse en la Sala Parés, la galería decana de Barcelona que, en un ejercicio de introspección histórica y celebración, presenta Figuraciones entre guerras (1914-1945). La muestra, que ocupa los espacios 1, 2 y 3 del recinto de la calle Petritxol, no es solo una exhibición; es una tesis visual sobre cómo la pintura y la escultura catalana navegaron las aguas turbulentas de la primera mitad del siglo XX. Coincidiendo con el centenario del inicio de la etapa Maragall —momento fundacional para la identidad moderna de la galería—, la exposición reúne más de un centenar de obras para recuperar la tensión eléctrica entre tradición y modernidad que definió aquel periodo.
Desde la redacción de Arte.news, valoramos esta propuesta como un necesario ajuste de cuentas con una época a menudo simplificada. Entre 1914 y 1945, mientras el mundo se desmoronaba y recomponía violentamente, los artistas catalanes tejían lo que la galería define acertadamente como la «enorme bandera de la figuración». Pero, ¿de qué figuración hablamos? Lejos de ser un bloque monolítico, la muestra evidencia un panorama heterogéneo y en conflicto. Aquí conviven la raíz cézanniana y el orden constructivo con la eclosión del surrealismo y las fórmulas cubistas. Es un periodo de efervescencia creativa donde la necesidad de formular nuevos lenguajes estéticos llevó a algunos autores a plasmar el drama humano de su tiempo, mientras otros optaban por construir refugios visuales para alejarse del estruendo de los acontecimientos.

La nómina de artistas seleccionados es apabullante y funciona como un mapa de las sensibilidades de la época. Obras destacadas de figuras de la talla de Juan Gris, Joaquín Torres-García y Rafael Barradas dialogan con el preciosismo de Olga Sacharoff, la solidez de Manolo Hugué o la mirada inquieta de Josep de Togores. La exposición nos permite transitar desde el simbolismo de Hermen Anglada Camarasa y el colorismo de Joaquim Mir hasta la vanguardia política de Helios Gómez o la escultura de Julio González. Ver a estos creadores bajo un mismo techo nos invita a reflexionar sobre cómo los cambios sociales y políticos forzaron una investigación estética sin precedentes, abriendo un abanico de variantes que la Sala Parés supo canalizar y defender durante décadas.
Para aquellos interesados en profundizar en esta compleja red de influencias, la galería ofrece una visita guiada este viernes 23 de enero a las 19h, una oportunidad ineludible para descifrar las claves de un momento en que el arte catalán decidió no callar ante la historia. Es, en definitiva, una invitación a redescubrir cómo la belleza y la vanguardia lograron florecer en un mundo entre guerras.