Juan Uslé en el Reina Sofía: cuatro décadas de exploración pictórica en ‘Ese barco en la montaña’

El Museo Reina Sofía presenta el próximo 25 de noviembre la exposición Juan Uslé. Ese barco en la montaña, una gran antológica que revisita más de cuatro décadas de trayectoria de uno de los artistas españoles más influyentes del arte contemporáneo. La muestra, que podrá visitarse del 26 de noviembre de 2025 al 20 de abril de 2026, constituye la segunda exposición dedicada a Uslé en el museo, más de veinte años después de la primera revisión de su obra.

Con un enfoque cronológico pero no lineal, la exposición articula un recorrido que conecta las múltiples series y familias de obras que Uslé ha desarrollado desde los años ochenta. Pintura y fotografía conviven aquí como territorios que el artista explora, revisita y transforma, articulando un universo donde el gesto, el ritmo y la vibración cromática funcionan como auténticos lenguajes internos. En la rueda de prensa participarán el director del museo, Manuel Segade, el propio artista y el comisario de la muestra, Ángel Calvo Ulloa, tal como recoge la convocatoria oficial (pág. 2 del documento).

Una de las piezas destacadas es Manthis (1998–1999), una compleja articulación de vinílicos, dispersión y pigmento seco que revela la maestría de Uslé en la negociación entre orden y fluidez —imagen reproducida en la página 1 del archivo—. Su pintura se sitúa en un territorio en el que lo geométrico y lo orgánico parecen debatirse constantemente, como si cada obra fuera una cartografía emocional que reclama ser leída en capas.

Desde Arte.news entendemos Ese barco en la montaña como algo más que una retrospectiva: es una interpretación del tiempo, una manera de entender cómo Uslé convierte su propia biografía visual en una serie de ritmos, pausas y respiraciones pictóricas. Frente a un panorama donde la aceleración visual es norma, la obra de Uslé insiste en la importancia del pulso, de la repetición consciente, del retorno a un mismo lugar para entenderlo desde otra luz. Sus trabajos, lejos de ser meros ejercicios formales, funcionan como una forma de pensamiento en movimiento, casi una escritura que se despliega en silencio.

La exposición, además, enfatiza las interrelaciones entre etapas, subrayando que la obra de Uslé no avanza por rupturas, sino por sedimentación. Cada serie parece contener ecos de una anterior y prefigurar la siguiente, creando un sistema complejo donde pintura y fotografía se contaminan y dialogan. Ese carácter orgánico —a la vez íntimo y expansivo— convierte esta antológica en una oportunidad excepcional para comprender la amplitud de su aportación al arte español e internacional.

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