Leonardo, el fuego y la madera: Revelaciones del Códice Madrid II

Una conversación sobre cómo Da Vinci anticipó la bioarquitectura moderna y la ingeniería de materiales con una técnica sorprendente.

Parecía que todo estaba dicho sobre Leonardo, pero el genio toscano aún guarda secretos capaces de dialogar con la ciencia del siglo XXI. Una reciente investigación ha puesto el foco en una breve pero reveladora anotación del Códice Madrid II, donde da Vinci prescribe una técnica sorprendente para su época: el uso del fuego no para destruir, sino para garantizar la eternidad de la madera.

En esta entrevista exclusiva, conversamos con el equipo multidisciplinar responsable del hallazgo: Annalisa Di Maria (experta en filología y arte renacentista), la Dra. Andrea da Montefeltro (bióloga molecular y analista de materiales) y Lucica Bianchi (investigadora de archivos e historia del arte).

Juntas desentrañan el significado de una sentencia que había pasado desapercibida: «Se conservarán mejor si se las despoja de corteza y se las quema superficialmente…». Lo que parecía una nota al margen se revela ahora como una intuición brillante que anticipa en siglos la ingeniería de materiales y técnicas actuales como el Shō Sugi Ban, situando a Leonardo no solo como artista, sino como un visionario de la construcción sostenible.

Pregunta: Doctoras, el Códice Madrid II suele asociarse a la mecánica y la geometría. Sin embargo, ustedes se han centrado en una anotación específica y concisa: «Se conservarán mejor si se las despoja de corteza y se las quema superficialmente que de cualquier otra manera». ¿Pueden llevarnos al momento en que analizaron esta frase? La sintaxis de Leonardo parece muy específica; no suena a hipótesis, sino a una orden.

Respuesta: El momento crítico de nuestro análisis llegó cuando reubicamos la anotación dentro del contexto más amplio de la hoja del Códice Madrid: no como una nota marginal ocasional, sino como una declaración incrustada en una secuencia de observaciones técnicas escritas durante el periodo milanés de Leonardo. (…) Al comparar la caligrafía y los temas recurrentes (transpiración de la madera, humedad, tratamientos térmicos), queda claro que la nota no es episódica, sino que tiene el carácter de una regla derivada de la observación repetida.

Desde un punto de vista estrictamente filológico, la estructura es reveladora. El uso del futuro «se conservarán» (si serveranno) no expresa una mera posibilidad; asume un valor prescriptivo. No es un condicional ni una hipótesis cautelosa: es una generalización empírica que reclama validez universal. (…) La cláusula final, «que de cualquier otra manera», otorga a la proposición un tono absoluto. Para Leonardo, esto excluye la equivalencia de otros métodos. Es la voz del artesano-ingeniero transmitiendo un procedimiento óptimo, no la del filósofo natural que simplemente especula. A diferencia de otras notas donde escribe «me parece que…» o «se debería probar si…», aquí está codificando una «buena práctica» verificada.

Facsímil del Códice Tro-Cortesiano, o Códice de Madrid, Museo de América, Madrid, España.

P: En su estudio mencionan que Leonardo no consideraba la madera un material inerte, sino un sistema dinámico. ¿Cómo cambia esta nota nuestra comprensión de los talleres renacentistas? ¿Sugiere que Leonardo ya pensaba como un bioarquitecto moderno?

R: Leer esta nota nos obliga a reconsiderar el taller renacentista como un lugar de conocimiento experimental, y no solo de ejecución. Estos espacios aparecen ahora como laboratorios donde se probaban procedimientos y se comparaban materiales. El descortezado y la carbonización superficial revelan una preocupación por la «naturaleza interna» de la madera —su dinámica de humedad y vulnerabilidad biológica— que va más allá de la mera forma.

Llamar a Leonardo «proto-bioarquitecto» es un concepto útil: anticipa principios hoy centrales en la bioarquitectura, como la atención a la procedencia del material y la búsqueda de soluciones de bajo impacto para mejorar la durabilidad. (…) Aunque su práctica carecía de los instrumentos analíticos de la ciencia contemporánea, su capacidad para generalizar reglas operativas lo sitúa en la misma trayectoria. En última instancia, Leonardo no dice simplemente «usad madera seca»; prescribe un tratamiento que intercepta la descomposición biológica. Concibe la madera como un tejido orgánico que sigue reaccionando tras la tala.

P: Dra. da Montefeltro, para el profano, prender fuego a la madera parece un acto de destrucción. Sin embargo, Leonardo lo sugiere como el método supremo de conservación. Desde una perspectiva molecular, ¿qué ocurre aquí? ¿Cómo crea esta «transmutación controlada» una barrera contra el tiempo?

R: La prescripción de Leonardo no debe leerse como una paradoja destructiva, sino como una refinada intuición de ingeniería de materiales. El fuego, en manos de quien sabe dosificarlo, no aniquila la madera, sino que transforma sus componentes superficiales. A nivel molecular, el calor controlado induce una pirólisis parcial: las hemicelulosas se degradan, la celulosa se altera y la lignina tiende a condensarse en estructuras más estables. El resultado es una capa carbonosa compacta —el char— que funciona como una «costra» protectora: menos higroscópica (absorbe menos humedad) y químicamente menos apetecible para hongos e insectos xilófagos.

Esta transformación no es una mera sustracción de materia, sino una reconfiguración energética de la superficie. (…) Al privar a la madera de sus elementos más reactivos, se estabiliza en un estado menos propenso a las reacciones que provocan la putrefacción. Leonardo anticipa la idea moderna de que la durabilidad no se logra solo con recubrimientos o aditivos, sino comprendiendo y modulando los procesos intrínsecos del material.

P: Describen a Leonardo como un precursor de los «materiales inteligentes», materiales reactivos en lugar de pasivos. Hoy utilizamos compuestos químicos complejos. El método de Leonardo, ¿es realmente superior o más «inteligente» que las soluciones modernas?

R: Llamarlo «inteligente» no es retórica, es una evaluación funcional: Leonardo explota una transformación intrínseca del material para lograr protección sin introducir agentes extraños. Es una estrategia de defensa pasiva elegante y ecológica.

Sin embargo, la comparación con la tecnología moderna requiere equilibrio. Los tratamientos químicos contemporáneos (…) ofrecen ventajas que el simple carbonizado no siempre garantiza, como una penetración más profunda y un rendimiento estandarizado. Pero muchas de estas intervenciones conllevan costes ambientales y toxicológicos. El carbonizado superficial es, por tanto, «más inteligente» desde el punto de vista ecológico y de simplicidad operativa, pero menos controlable si se requiere una protección profunda estructural. La lección de Leonardo no es oponer lo antiguo a lo moderno, sino diseñar tratamientos que integren el conocimiento molecular con la sostenibilidad.

P: Esta es la pregunta que se harán nuestros lectores de diseño y arquitectura. Esta técnica es sorprendentemente similar al arte japonés del Shō Sugi Ban (o Yakisugi), actualmente muy de moda en el diseño de lujo. Sin embargo, su estudio señala que la documentación japonesa es posterior. ¿Estamos ante una «invención convergente»?

R: La pregunta toca el corazón de la historia de la tecnología: ¿por qué surgen prácticas análogas en lugares distantes? La respuesta principal es la convergencia tecnológica. Leonardo y los maestros japoneses se enfrentaron al mismo problema técnico (la vulnerabilidad de la madera) y, partiendo de la observación empírica, convergieron en la misma estrategia. (…) Cuando el problema es el mismo y los recursos análogos, la solución más eficiente tiende a emerger independientemente.

No obstante, existe una segunda hipótesis, más narrativa e igualmente intrigante: el Códice Madrid II, conservado entre las élites ibéricas, podría haber transmitido conocimientos técnicos que viajaron a través de las primeras rutas del Atlántico y el Indo-Pacífico. En este escenario, la técnica no sería solo una invención paralela, sino quizás fruto de un diálogo intercultural; un saber hacer que viaja con mercancías y personas, encontrando en Japón un terreno fértil para evolucionar hacia un ritual constructivo.

P: Por último, si Leonardo pasease hoy por una obra moderna, viendo nuestras dificultades con la sostenibilidad y los materiales sintéticos, ¿nos señalaría de nuevo esta nota?

R: Si Leonardo paseara por una obra contemporánea, es probable que su atención se fijara en lo que a menudo tratamos como secundario: la «naturaleza intrínseca» de los materiales. (…) El valor más profundo de la nota es epistémico: nos recuerda que la sostenibilidad no es solo una cuestión de materiales alternativos, sino de inteligencia de diseño; la capacidad de modular la intervención según la «vida» del material. En este sentido, el Renacimiento se convierte verdaderamente en un laboratorio para el futuro de la ecoconstrucción.

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