Las exposiciones que Salon 94 y Salon 94 Design presentan entre el 13 de enero y el 21 de febrero de 2026 proponen tres aproximaciones claramente diferenciadas —aunque conceptualmente afines— a algunas de las tensiones centrales del arte contemporáneo: la construcción de la memoria, la relación con el territorio y la condición mutable de la forma. A través de la pintura autobiográfica, la cartografía pictórica indígena y el objeto cerámico, las muestras de Matthew Krishanu, Mantua Nangala y Yukultji Napangati, y Jaiik Lee despliegan lenguajes propios que invitan a una lectura atenta y situada.
Desde Arte.news, resulta relevante abordar estas exposiciones no como un conjunto indiferenciado, sino como tres propuestas autónomas que, vistas en paralelo, revelan distintas maneras de narrar lo personal y lo colectivo desde la práctica artística.
En Falling Into Place, Matthew Krishanu presenta su segunda exposición individual en Salon 94, tras Undercurrents (2022). Nacido en 1980 y afincado en Londres, el artista desarrolla una pintura contenida, construida a partir de capas de acrílico y óleo que reducen la imagen a lo esencial. Sus composiciones, a menudo basadas en fotografías familiares, sitúan a las figuras en espacios poco profundos y ambiguos, suspendidos en una temporalidad incierta.
Krishanu no se inscribe ni en la tradición del retrato ni en la del paisaje. Sus obras funcionan como superficies de fricción donde emergen cuestiones como la infancia, la religión, la raza o las estructuras de poder, atravesadas por su experiencia vital entre Bangladés, India y el Reino Unido. Motivos recurrentes como los banianos o las escenas acuáticas remiten tanto a memorias íntimas como a las huellas del legado colonial. Para Arte.news, el interés de esta exposición reside en cómo la pintura se convierte en un espacio de negociación entre recuerdo y revisión crítica: las imágenes no afirman un pasado cerrado, sino que lo reordenan desde el presente.
Una relación radicalmente distinta con la memoria y el territorio se articula en la exposición de Mantua Nangala (c. 1959) y Yukultji Napangati (1971), ambas vinculadas a Papunya Tula Artists, uno de los movimientos más influyentes del arte aborigen australiano contemporáneo. Sus pinturas, realizadas mediante composiciones all over de extrema precisión, operan simultáneamente como cartografías conceptuales del territorio y como registros de la vida indígena en Country.

Aunque siguen criterios formales establecidos, las artistas introducen variaciones sutiles de color y patrón que activan cada superficie como una entidad viva, modelada por la práctica continuada. Desde Arte.news, estas obras desafían las lecturas occidentales de la abstracción al evidenciar que la repetición no implica estasis, sino transmisión de conocimiento. La coincidencia temporal de esta exposición con Irriṯitja Kuwarri Tjungu: Contemporary Aboriginal Painting from the Australian Desert, en el Grey Art Museum de la NYU, refuerza su relevancia internacional y subraya el papel de Salon 94 en la difusión sostenida de estas prácticas desde 2015.

La tercera propuesta, Still in Flux, marca la primera exposición individual de Jaiik Lee en Salon 94 Design. Nacido en Corea y formado entre la escultura y el diseño, Lee concibe el recipiente no como una forma estable, sino como un lenguaje en transformación, arraigado en la memoria personal y cultural. Sus piezas, realizadas mediante la combinación de cobre y porcelana estratificada, poseen una cualidad orgánica que las hace parecer en continuo crecimiento.
El brillo del metal bajo las capas de color genera una profundidad visual que remite tanto a la fisicidad del material como a una dimensión casi meditativa. La práctica de Lee se sitúa en un territorio intermedio entre el rigor técnico y la intuición, donde la precisión deja espacio a la variación. Para Arte.news, el núcleo de esta exposición reside en ese deslizamiento entre lo que los objetos son y lo que parecen ser, una inestabilidad que conecta su trabajo con debates más amplios sobre identidad, tiempo y permanencia.
En conjunto, estas tres exposiciones de Salon 94 evidencian una sensibilidad compartida: la de entender el arte como un proceso narrativo abierto, donde memoria, territorio y materia no se fijan, sino que se negocian continuamente. Lejos de discursos cerrados o meramente formales, estas propuestas invitan al espectador a habitar la incertidumbre y a reconsiderar su relación con el pasado y el presente.