Turner y Constable: rivalidades que encendieron una nueva visión del paisaje británico

Tate Britain presenta Turner and Constable: Rivals and Originals, la primera gran exposición que aborda en paralelo las trayectorias, tensiones y afinidades de J. M. W. Turner (1775–1851) y John Constable (1776–1837), dos figuras esenciales del arte británico cuya visión transformó para siempre la pintura de paisaje. La muestra, que podrá visitarse del 27 de noviembre de 2025 al 12 de abril de 2026, reúne más de 190 obras, incluidas piezas icónicas que no se veían en el Reino Unido desde hace décadas.

Entre ellas destacan The Burning of the Houses of Lords and Commons (1835), de Turner, procedente del Cleveland Museum of Art y ausente del Reino Unido durante más de 60 años, y The White Horse (1819), una de las obras maestras de Constable, que no se exhibía en Londres desde hace veinte años.

Nacidos con un año de diferencia, Turner y Constable desarrollaron carreras que, aunque profundamente distintas, se alimentaron de un clima artístico común y de un interés compartido por renovar un género en auge. La exposición arranca con sus comienzos opuestos: Turner, un prodigio precoz formado en la vibrante Londres industrial; Constable, autodidacta y ligado emocionalmente a la campiña de Suffolk.

16. John Constable, The Wheatfield. Clark Art Institute.

Turner irrumpió en la escena artística con una velocidad fulgurante —exponiendo en la Royal Academy a los 15 años— y abordó desde muy temprano composiciones ambiciosas como The Rising Squall, Hot Wells, from St. Vincent’s Rock, Bristol. Constable, por su parte, perfeccionó su técnica lentamente a través de estudios al aire libre, obsesionado con captar la atmósfera y la vibración de la luz, como demuestran sus célebres estudios de nubes, reunidos para la ocasión.

La muestra ofrece una mirada detallada a los procesos de ambos artistas. De Constable se exhiben su caja de pintura, su silla de esbozo y algunos de los estudios que revelan su comprensión casi científica del clima y su papel en la emoción del paisaje. Obras tardías como Hampstead Heath with a Rainbow (1836) muestran cómo el artista transformó recuerdos personales en visiones cargadas de simbolismo.

Turner, viajero incansable, llenó cuadernos de apuntes con paisajes de Gran Bretaña y Europa. Ese material inspiró acuarelas y óleos de sublime intensidad, como The Passage of Mount St Gothard from the Centre of Teufels Brücke (1804). Su experimentación técnica —capas finas, veladuras, pigmentos inusuales— consolidó un lenguaje luminoso que culmina en obras como Ancient Italy – Ovid Banished from Rome (1838), no vista en Londres desde hace 50 años.

La exposición revisa también el célebre episodio de 1831, cuando Constable colocó deliberadamente su Salisbury Cathedral from the Meadows junto al Turner’s Caligula’s Palace and Bridge en la Royal Academy. La crítica reaccionó de inmediato: Turner encarnaba el calor abrasador del mito; Constable, la humedad nostálgica de la campiña inglesa. Ese diálogo involuntario —que la muestra recrea— alimentó una rivalidad que, lejos de perjudicarles, impulsó a ambos a superar límites.

La exposición concluye con un nuevo film en el que artistas como Frank Bowling, Bridget Riley, George Shaw y Emma Stibbon reflexionan sobre cómo Turner y Constable siguen influenciando la creación actual. Sus preguntas —cómo representar lo inasible, cómo capturar la experiencia del paisaje— continúan abiertas.

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