Mariano Fortuny (1838-1874) ‘regresa’ a la Alhambra con Tiempo de ensoñación. Andalucía en el imaginario de Fortuny. Una exposición con la que el Patronato de la Alhambra y Generalife, la Obra Social «la Caixa» y el Museu Nacional d´Art de Catalunya (MNAC) conmemoran los más de 140 años del viaje del pintor de Reus a Granada
La inauguración de la exposición ha estado presidida por el alcalde de Grana-da, Francisco Cuenca; la consejera de Cultura, Rosa Aguilar; la directora ge-neral adjunta de la Fundación Bancaria «la Caixa», Elisa Durán; el director del Patronato de la Alhambra y el Generalife, Reinaldo Fernández; y el director del Museo de Bellas Artes de Granada, Ricardo Tenorio.
La muestra, comisariada por el conservador de dibujos y grabados del MNAC, Francesc Quilez, permanecerá instalada hasta el 26 de marzo de 2017 en la Sala de exposiciones temporales del Museo de Bellas Artes de Granada, en la planta superior del Palacio de Carlos V, dentro del Conjunto Monumental de la Alhambra
Después, está prevista su itinerancia a CaixaForum Zaragoza y, finalmente, a CaixaForum Sevilla.
Más de doscientas obras componen este proyecto expositivo, la mayor parte dibujos y bocetos conservados en el MNAC, trabajos realizados por Mariano Fortuny durante su estancia granadina, entre 1870 y 1872, y que por primera vez vuelven a esta ciudad desde que el artista se marchara a Roma, en octubre de 1872.
Mariano Fortuny y Marsal, nacido en Reus en 1838 y fallecido prematuramente en Roma en 1874, está considerado uno de los pintores españoles de mayor proyección internacional del siglo XIX, admirado en su época por coleccionistas de toda Europa y Estados Unidos gracias a un virtuosismo técnico que combinaba el preciosismo del detalle con una paleta luminosa heredada en parte de su contacto con el orientalismo. Su estancia granadina, entre 1870 y 1872, marcó un punto de inflexión en su producción: instalado en una casa dentro del propio recinto de la Alhambra, el pintor catalán encontró en los patios, arcos y jardines nazaríes, así como en los tipos populares andaluces, un repertorio de motivos que trabajó de forma casi obsesiva a través del dibujo y el boceto rápido, técnicas en las que fue especialmente virtuoso.
Ese periodo andaluz resultó decisivo también para su evolución posterior hacia una pintura más libre y luminosa, alejada del detallismo academicista de sus primeros encargos históricos, y ejerció una influencia notable sobre pintores españoles de generaciones posteriores fascinados por el orientalismo y el costumbrismo andaluz. La Alhambra, palacio y fortaleza nazarí declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, funciona en esta exposición no solo como sede sino como protagonista histórico del relato: el propio conjunto monumental que Fortuny retrató hace casi siglo y medio acoge ahora, en el Palacio de Carlos V, el regreso de esos dibujos y bocetos conservados desde entonces en las colecciones del MNAC de Barcelona.
El itinerario posterior de la muestra, que tras Granada viajará a CaixaForum Zaragoza y CaixaForum Sevilla, permite además llevar este capítulo menos conocido de la trayectoria de Fortuny a públicos alejados de Cataluña, donde se concentra habitualmente el grueso de su obra conservada, cerrando así el círculo entre el lugar que inspiró los dibujos y las ciudades que hoy pueden redescubrirlos.