La galería Salon 94, con sede en Nueva York, ha anunciado la representación de la artista ugandesa Leilah Babirye, en colaboración con Gordon Robichaux y Galerie Max Hetzler.
Babirye trabaja principalmente la cerámica y la madera tallada, quemada y trabajada a motosierra, en piezas que exploran la identidad queer ugandesa. La artista reivindica en su obra el término ‘ebisiyaga’, un insulto homófobo en luganda que ella misma resignifica como símbolo de orgullo e identidad.
Salon 94 presentará una exposición individual de la artista en su espacio de Nueva York en la primavera de 2027.
De forma paralela, el Institute of Contemporary Art de Boston acoge actualmente la muestra ‘Embaga ya Naki ne Naki (Wedding of Naki and Naki)’, que podrá visitarse desde agosto de 2026 hasta enero de 2027.
La representación coincide además con la publicación del primer libro monográfico dedicado a la artista, editado por DelMonico Books, que recoge una amplia selección de su producción escultórica.
Leilah Babirye (Kampala, 1985) obtuvo asilo político en Estados Unidos en 2018 después de que un periódico ugandés revelara públicamente su orientación sexual, en un país donde las relaciones entre personas del mismo sexo están penalizadas y donde el propio parlamento ha debatido en los últimos años endurecer aún más la legislación contra el colectivo LGTBIQ+. Instalada desde entonces en Nueva York, la artista ha convertido ese propio proceso de exilio y reafirmación identitaria en el núcleo de su trabajo escultórico, dando nombre a sus figuras de madera y cerámica con apelativos extraídos del insulto homófobo que la expulsó de su país, en un gesto de apropiación que transforma el estigma en materia de orgullo y memoria colectiva.
Su técnica, que combina el tallado directo de troncos con el ennegrecido a fuego —una práctica próxima a la tradición japonesa del shou sugi ban— y la cerámica vidriada, ha sido comparada por la crítica con la escultura de vanguardia africana reinterpretada desde una sensibilidad queer contemporánea. La incorporación de Babirye al catálogo de Salon 94, galería neoyorquina especializada en artistas que trabajan en la frontera entre arte y artesanía, y la publicación simultánea de su primera monografía por DelMonico Books —sello especializado en libros de arte de gran formato, habitual colaborador de museos como el Met o el MoMA— confirman la rápida consolidación institucional de una trayectoria que hace apenas ocho años comenzaba en condición de exiliada política.
La exposición que actualmente acoge el Institute of Contemporary Art de Boston, centrada en una boda ficticia entre dos personajes llamados Naki, continúa esa exploración de rituales comunitarios y de parentescos alternativos que la artista ha ido construyendo a través de su producción escultórica, en la que cada pieza funciona como retrato simbólico de un miembro imaginado de una familia elegida, ante la imposibilidad de mantener vínculos abiertos con su comunidad de origen en Uganda. Su caso se suma además a la creciente atención que museos y galerías occidentales han prestado en la última década al arte queer africano, un campo que hasta hace poco apenas encontraba plataformas de exhibición fuera del propio continente, y del que Babirye se ha convertido en una de las voces más visibles internacionalmente.
Sigue leyendo en arte.news: