Cuando la realidad se quiebra, el arte asume la difícil tarea de recoger los fragmentos no para repararlos, sino para evidenciar la profundidad de la herida. Bajo esta premisa de urgencia crítica, el museo, en colaboración con TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, inaugura el próximo 3 de marzo la exposición temporal Roman Khimei & Yarema Malashchuk. Pedagogías de guerra. La muestra, que podrá visitarse hasta el 31 de mayo de 2026, pone el foco en la obra de estos dos jóvenes artistas ucranianos, recientes ganadores del Premio Curatorial de OFFSCREEN París, quienes nos invitan a examinar las cicatrices invisibles que la invasión rusa a gran escala está dejando en la trama urbana y social de Ucrania.
Desde la redacción de Arte.news, observamos con especial interés el dispositivo que articula esta propuesta: la apropiación de imágenes de cámaras de videovigilancia en Kiev. Lejos de la espectacularización mediática del frente de batalla, Khimei y Malashchuk utilizan este «ojo» mecánico y omnipresente para documentar cómo se reorganiza el espacio público bajo la presión del conflicto. La exposición plantea un debate necesario sobre la fragilidad de las estructuras democráticas y cómo los ritmos cotidianos —el caminar, el reunirse, el habitar la ciudad— se fracturan ante la violencia y las presiones materiales de la guerra. ¿Qué sucede con la identidad ciudadana cuando el espacio común se convierte en un escenario de supervivencia?
La propuesta curatorial no teme adentrarse en terrenos incómodos, sugiriendo incluso la existencia de una «belleza de las situaciones de emergencia», una idea provocadora que nos obliga a cuestionar nuestra propia percepción estética del desastre. Los artistas tejen una narrativa visual donde coexisten tensamente el olvido y la memoria, recordándonos que las conexiones del conflicto —ya sean políticas, emocionales o territoriales— configuran la identidad contemporánea con la misma fuerza, o quizás más, que la propia geografía. Esta exposición se presenta, pues, no solo como un testimonio documental, sino como una lección sobre la precariedad de la paz.
Roman Khimei y Yarema Malashchuk, dúo de cineastas y artistas visuales formado en Kiev, han centrado buena parte de su trabajo reciente en documentar, desde un lenguaje próximo al del found footage, cómo la invasión rusa a gran escala iniciada en febrero de 2022 ha transformado la vida cotidiana ucraniana, un enfoque que les valió el reconocimiento del Premio Curatorial de OFFSCREEN París. El recurso a las cámaras de videovigilancia como fuente de material artístico conecta con una tradición ya asentada en el arte contemporáneo de cuestionar la vigilancia masiva urbana, pero adquiere aquí un sentido añadido al convertir un dispositivo de control en testigo involuntario de la resiliencia y la fractura de una sociedad en guerra.
TBA21 (Thyssen-Bornemisza Art Contemporary), fundación creada por Francesca von Habsburg y vinculada a la propia familia Thyssen-Bornemisza, se ha especializado desde su creación en proyectos artísticos ligados a la ecología, el territorio y los conflictos sociales contemporáneos, un perfil que explica su colaboración en una exposición tan alejada del perfil de la colección permanente clásica del museo madrileño y tan próxima, en cambio, a su vocación declarada de tender puentes entre el arte histórico y las urgencias del presente.