Tate Britain presentará el próximo mes «The 90s: Art and Fashion«, la primera gran exposición dedicada a explorar la década de 1990 a través del diálogo entre arte, moda y cultura visual británica. Comisariada por Edward Enninful OBE, la muestra examina cómo aquellos años, marcados por el fin de la Guerra Fría y una nueva sensación de optimismo y libertad tras la recesión, dieron lugar a una generación de creadores que fusionaron arte, diseño, moda y música en una misma fuerza cultural.
La exposición podrá visitarse en las Upper Galleries de Tate Britain, en Londres, del 8 de octubre de 2026 al 14 de febrero de 2027, con entrada gratuita para los socios del museo. La imagen que ilustra la campaña, «Young Pink Kate London 1998», es obra del fotógrafo Juergen Teller.
La elección de Edward Enninful, exdirector editorial de Vogue Reino Unido y una de las figuras más influyentes de la moda británica contemporánea, como comisario de una exposición en una institución museística de la talla de Tate Britain confirma la creciente permeabilidad entre el mundo editorial de la moda y el circuito expositivo de los grandes museos de arte, una tendencia que en los últimos años ha llevado a instituciones como el Victoria and Albert Museum o el propio Tate a incorporar de forma regular comisarios procedentes de la industria creativa y editorial en lugar de exclusivamente del ámbito académico tradicional.
La década de 1990 en el Reino Unido estuvo marcada por fenómenos culturales como el Britpop, el auge de los llamados Young British Artists —con Damien Hirst y Tracey Emin a la cabeza— y una explosión de la moda y la fotografía de estilo documental que, como en el caso de Juergen Teller, cuya imagen ilustra la campaña de la muestra, rompió con la estética idealizada de la publicidad de moda de décadas anteriores en favor de un lenguaje más crudo y directo. Que Tate Britain aborde por primera vez esta década como objeto de una gran exposición monográfica, casi treinta años después de que terminara, responde a una lógica habitual en la historiografía cultural: la necesaria distancia temporal para poder leer un periodo reciente ya no como actualidad sino como historia con entidad propia.
El propio subtítulo de la muestra, al vincular explícitamente arte y moda en igualdad de condiciones, reconoce además el papel que diseñadores como Alexander McQueen o John Galliano desempeñaron en aquella década para transformar el desfile de moda en una forma de espectáculo conceptual próximo a la performance artística, un cruce disciplinar que la crítica de arte especializada tardó años en reconocer con la misma seriedad que otras manifestaciones plenamente «artísticas» de la época. La retrospectiva se suma además al calendario de grandes exposiciones dedicadas a décadas recientes que instituciones europeas han ido multiplicando en los últimos años, en un ejercicio de revisión histórica que sitúa la cultura popular de los noventa —música, moda, diseño gráfico— al mismo nivel de análisis museográfico que tradicionalmente se reservaba a movimientos artísticos de siglos anteriores.
La cita se enmarca así en una temporada londinense especialmente atenta a la memoria reciente, en la que museos y galerías compiten por ofrecer nuevas lecturas de un pasado todavía próximo pero ya suficientemente distante como para analizarse con perspectiva crítica.
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