Un nuevo estudio difundido por sus propios autores sostiene haber identificado un monograma oculto, presuntamente trazado por Sandro Botticelli, en la conocida como «Pala della Trinità» (Trinity Altarpiece), la gran tabla religiosa que el pintor florentino realizó a finales del siglo XV y que se conserva actualmente en la Courtauld Gallery de Londres. Según los autores de la investigación, la firma oculta habría permanecido invisible bajo intervenciones posteriores hasta ser revelada mediante técnicas de reflectografía infrarroja avanzada.
El estudio, titulado «The Trinity Altarpiece and Botticelli’s Monogram: An Integrated Investigation through Iconography, Style, and Infrared Reflectography», ha sido firmado por Annalisa Di Maria, especialista en arte renacentista, y Andrea C. da Montefeltro, escultor e investigador científico, y se ha difundido a través del repositorio académico Zenodo, sin que por el momento haya sido sometido a revisión por parte de la Courtauld Gallery ni validado por la comunidad académica dedicada a la obra de Botticelli. Los autores sostienen que la incisión detectada formaría las letras «SA B», una combinación que, según afirman, no había sido documentada previamente en ninguna otra obra del pintor. De acuerdo con el análisis de imagen presentado, Botticelli habría grabado primero esas cuatro letras para, en una fase posterior, pintar sobre la incisión solo las letras «S B», lo que los investigadores interpretan como un cambio de intención durante el propio proceso creativo. La localización del supuesto monograma, a los pies de la Cruz, es leída por los autores del estudio en clave simbólica, en relación con la tensión escatológica y apocalíptica que, según numerosos historiadores del arte, marcó los últimos años de producción del pintor.
La Pala della Trinità, fechada hacia 1491-1494 y ejecutada en témpera al huevo sobre tabla de álamo, representa una visión de la Santísima Trinidad que se aparece a una Magdalena penitente, acompañada por san Juan Bautista, con una pequeña escena de Tobías y el Arcángel Rafael en primer plano. La obra procede originalmente del convento florentino de Santa Elisabetta delle Convertite, institución dedicada al acogimiento de mujeres penitentes, lo que explica la elección de estos santos: la Magdalena, patrona del propio convento, y san Juan Bautista, patrón de la ciudad de Florencia. Tras un proceso de restauración y estudio técnico culminado en 2021, la Courtauld Gallery reabrió la obra al público con una nueva lectura de su autoría: los análisis realizados entonces revelaron la intervención de un taller que trabajó junto al maestro entre las décadas de 1470 y 1490, de modo que la pieza figura hoy catalogada oficialmente como obra de «Botticelli y taller» y no como una ejecución enteramente autógrafa. Aquellas mismas investigaciones de 2021 detectaron igualmente, mediante infrarrojos, que la figura de Tobías y el Ángel ocupaba originalmente una posición distinta, en un paisaje más distante, antes de ser reubicada y repintada parcialmente, así como bocetos en el reverso del panel que sugieren que el marco-tabernáculo fue diseñado de forma simultánea a la preparación de la tabla.
Sandro Botticelli (Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi, Florencia, h. 1445 – 1510) es una de las figuras centrales del Renacimiento italiano, célebre sobre todo por obras mitológicas como «La Primavera» o «El nacimiento de Venus», ambas conservadas en la Galería Uffizi de Florencia, y por su participación en la decoración mural de la Capilla Sixtina en Roma. Pintor protegido durante buena parte de su carrera por la familia Médici, su producción tardía experimentó un giro hacia una religiosidad más austera e intensa, coincidiendo con la influencia del predicador Girolamo Savonarola en la Florencia de finales del Quattrocento, un periodo en el que se enmarca precisamente la ejecución de la Pala della Trinità.
De confirmarse en el futuro mediante revisión por pares independiente, el hallazgo señalado por Di Maria y Da Montefeltro se sumaría a la creciente literatura técnica sobre la producción tardía de Botticelli y su taller, un campo de estudio que en los últimos años ha incorporado de forma creciente herramientas de imagen científica —reflectografía infrarroja, fluorescencia de rayos X y macrofotografía de alta resolución— para reconstruir los procesos creativos y las colaboraciones de taller detrás de las grandes tablas religiosas del Renacimiento florentino.
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